miércoles, 26 de junio de 2013

Algo sobre la poesía actual: 10 consejos para jóvenes poetas

*Intentaré responder a la petición básica que se me ha hecho para escribir este artículo. Se me solicitó escribir “algo sobre la poesía”, y como he pensado que debería ser “algo” útil para alguien, me referiré a diez aspectos que deben ser reflexionados por los jóvenes poetas de hoy, por ello el adjetivo “actual”. Enumero ordenadamente:

1) Comienzo citando a Calzadilla, pues nadie mejor que él expresa este pensamiento: “La forma métrica en nuestra época es una de las fórmulas concretas que se tienen a mano para justificar que todavía se puede escribir poesía sin tener nada que decir. O sea, acudiendo a la forma y presentándola como la poesía misma. Si hubiese algo que decir, se diría con la mayor naturalidad, sin tener que pasar por un molde”. Toda forma métrica-rimada de la poesía, pertenece ya a las manifestaciones culturales tradicionales, al folclor, a la cultura oral, ya no a la poesía, que es un arte escrito.
2) Además, aceptemos que la poesía contemporánea se inscribe en lo que Octavio Paz llamó la tradición de la ruptura. Todo poeta debe conocer la tradición literaria que le antecede, pero no con el fin de repetirla, sino para transformarla y superarla. Un poeta que solo escribe algo para que suene bien o bonito, no está escribiendo poesía, sino cursilería. Igualmente, si se conforma con imitar y piensa que escribiendo “igual a” tendrá éxito, está pensando en aplausos, no en poesía. Conozca todo lo que le antecede, pero quédese solo con lo que necesite y bote lo que sobre.
3) La inspiración no existe. Compruébelo: lea estadísticamente todos los poemas que haya escrito bajo el “influjo de la musa” y se dará cuenta de que esta tiene un vocabulario muy pobre, carece de toda verborrea, o es una malintencionada que quiere dejarlo a usted en ridículo. Libérese. Escriba cuando le dé la gana, no cuando la musa lo deje. La única musa es tener un diccionario a la mano y, parafraseando a Pérez So, haber leído un kilómetro antes de escribir un centímetro.
4) Escribir poesía debe parecerse más a un trabajo de escultor. Lo decía Dylan Thomas en su Manifiesto poético. La primera versión de un poema, es decir, la primera vez que se escribe, este es apenas una piedra extraída de esa gran mina que es el inventario de palabras que manejamos. Una vez que esa piedra es extraída en bruto, comienza el trabajo con el cincel. Es la piedra perfecta, sí, pero es perfecta porque se puede trabajar. Hay piedras que no sirven para nada y se desechan. Pero cuando una piedra nos gusta, esto es porque se puede modelar, transformar, se asemeja a algo que aspiramos, pero el poema no estará terminado hasta que el último martillazo no haya ayudado al cincel a dar en el justo lugar y con la fuerza apropiada. No llegue a un recital diciendo “este es un poema que acabo de escribir cuando venía”. Eso revela que usted no tiene oficio de poeta. La poesía no es un hobbie.
5) El panfleto en la poesía es, como el tema del amor y el desamor –ya lo avisaba Rilke en sus Cartas a un joven poeta-, lo más difícil de abordar. El problema del panfleto es que proporciona grandes discursos, las más nobles, patriotas y las mejores ideas políticas del poeta, expresa una ética hermosa, pero salvo muy pocos casos (Valera Mora), proporciona poesía. Hay que saber administrar la lucha social y la reivindicación izquierdista en la poesía, y precisamente cuando van ligados a los temas del amor y el desamor, requiere aún más trabajo, vivencia y vitalidad. Un poema no es un meeting. Es para conmover, no para convencer. Escribir poesía es un acto revolucionario en sí mismo.
6) Todo aquel que se inicie en la poesía debe leer los Problemas de la Lírica de Gottfried Benn. Él señala cinco aspectos importantes que deben formar parte de la reflexión constante del poeta. Estos son: la concepción del proceso creativo del poema como un arte en sí mismo -es decir, la Poética o Estética-; el uso del tono narrativo; el uso del como –no abusar de las comparaciones, preferir la metáfora-; el uso de los colores –en tanto adjetivos-, y el vicio moralizante y empalagador del tono seráfico o angelical. Yo, sin embargo, creo que el tono narrativo no siempre es extraño a la poesía, sobre todo cuando uno lee a Ramos Sucre o a Sánchez Peláez en su Animal de costumbre. El tono narrativo en un poema es válido si las acciones acarreadas por los verbos no indican tanto acciones de personajes ni situaciones, sino imágenes y sensaciones.
7) No confíen en el “estilo”. Hoy en día este término se ha prostituido porque prácticamente se presta para ver el quehacer literario como una receta que responde más a las leyes autómatas de la publicidad que a las leyes transformacionales de la literatura. Cada obra que intentemos escribir debe ser un experimento en sí mismo. Un experimento “mágico”. No sé de ningún científico que habiendo tenido éxito en un experimento, haya vuelto a realizarlo igual. La “magia” de la electricidad se descubrió una sola vez, no mil. Igualmente, el poeta, que es casi un científico de la palabra, debe cambiar de experimento cada cierto tiempo o estará siempre descubriendo el agua tibia. Una vez comprobado que una manera de escribir poesía es posible, ya se debe pasar a otra.
8) La enumeración caótica fue un recurso muy empleado por los poetas del siglo XX. Los surrealistas la explotaron al máximo aún hasta los años ’70 y ‘80. Es tanto lo que se explotó la enumeración caótica que ya para finales del mismo siglo XX había agotado su forma y su uso. Hoy es una herramienta fácil para hacer creer –o para autoengañarse- de que se tiene una imparable imaginación.
9) Tomen con ojeriza todo lo que se parezca a un recetario, incluyendo esto.

10) Desconfía de la gramática y cuidado con los lugares comunes.

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Originalmente publicado en el Boletín informativo Todo Miranda Nº48, 3ra semana de junio de 2013, del Gabinete Cultural Miranda.

viernes, 31 de mayo de 2013

¿Hacia dónde va la literatura hoy?

Este es un proyecto frustrado de libro que quise plantearme con mi muy querido amigo Marcelo Seguel Bon, pero que debía involucrar a otros escritores... Desgraciadamente ninguno más se interesó y decidimos dejar la cosa así... Llegará el momento en que los intelectuales jóvenes de este país (los que están ahora entre 30, 40 ó 50 años) se den cuenta de que sin un trabajo serio de crítica literaria que supere el encarcelamiento en 1500 caracteres de las revistas "de moda" del gobierno (que no son malas, pero son camisas de fuerza para el desarrollo de una opinión medianamente seria y bien articulada), todo lo que escriban se irá al olvido y a la basura. Vivimos demasiado en un coyunturismo oficialista que puede atentar precisamente contra revolución más que ayudarla. En fin, aquí le dejo al mundo, que es casi lo mismo que decir a nadie, este proyecto frustrado a ver si alguien se conduele y se anima a continuar, o termina de soltar la carcajada y considerarme el más pendejo de las nuevas generaciones sin mirarse un breve instante al espejo:

¿Hacia dónde va la literatura hoy?

MARCELO SEGUEL BON
Bueno, mi propuesta -que iré desarrollando- poco a poco, estará basada en el análisis (o pretendido análisis) de cuatro grandes etapas: 1) La generación del 18 y el 28, El grupo "Viernes", El grupo "Contrapunto" y Grupos "Sardío" y "Tabla Redonda".
2) Importancia del Grupo "El techo de la ballena". 
3) Grupo "La República del Este" y poética de los años 70, Grupos "Tráfico" y "Guaire" y poética de los años 90. 
4) Grupo "¿Al vacío?" y la poética de la revolución.
Me interesa el enlace entre el grupo "El techo de la ballena" y el grupo "¿Al vacío?" ¿Qué pasó entremedio? ¿Cuál debe ser la visión y/o la postura de los poetas y/o grupos poéticos que están inmersos en este proceso revolucionario...

ISAAC MORALES FERNÁNDEZ

Ciertamente, para saber a dónde va la literatura hoy, hay que revisar de dónde viene, ¿cómo fue el siglo XX en la literatura venezolana? Ahora que podemos verlo a la distancia, vale la propuesta de revisar lo que hicieron los grupos, y también podríamos ver si hay entre ellos rasgos comunes que nos puedan ayudar a definir más o menos la literatura venezolana del siglo XX. Lo primero que yo destacaría, por ahí podemos comenzar a conversar, es el surgimiento de la ciudad o de la urbe moderna como tema, tanto en la poesía como en la narrativa. Creo que es en el poemario "Va y ven", de 1936, de ese viernista realengo y fenomenal que fue Luis Fernando Álvarez, cuando por primera vez en la poesía venezolana aparece la atmósfera de la calle nocturna, sus luces eléctricas, semáforos, los autos que pasan, el ruido. Me parece este un tema que transversaliza todos los demás (la ciudad y la muerte, la ciudad y el amor, la ciudad y el desamor, etc).

jueves, 3 de enero de 2013

Leopoldo López: Fascista y neonazi de los racistas Sangre y Honor



Por las redes sociales ha circulado desde hace algún tiempo, sin mayores explicaciones, una imagen que muestra dos logotipos comparados y su asombroso parecido. Uno es el logotipo del partido Voluntad Pupular, de Leopoldo López, una especie de letra V invertida e inclinada, semejante a una flecha que apunta hacia arriba y a la derecha, de color blanco, sobre fondo circular anaranjado. El otro es un símbolo que muy pocas personas conocen. Es el símbolo de la agrupación neonazi internacional Blood & Honour (Sangre y Honor), tendencia radical descendiente de los llamados Skinheads o Cabezas rapadas. Este símbolo tiene tres veces esa misma letra V (que más bien es una flecha o punta), conformando de manera circular una estrella de tres picos que guarda cierto parecido con el famoso símbolo nazi de origen más bien esotérico. Ahora bien, ¿qué relación realmente guardan Leopoldo López y su Voluntad Popular con los cabezas rapadas de Sangre y honor?
Es necesario determinar ciertos antecedentes. El primero y más importante de todos es la conocida antigua afiliación de un Leopoldo López adolescente con la secta católica ultraconservadora Tradición, Familia y Propiedad, escándalo en el que se vio envuelto cuando era un total desconocido para la sociedad venezolana, a mediados de los años ´80 del siglo pasado. Recordamos a esta secta principalmente por cierto programa tipo talk show de entonces que invitó a los jóvenes de la llamada TFP y su dirigencia religiosa a que explicaran su cometido como grupo. Pero la TFP no era realmente algo nuevo. Esta secta cristiana nace en 1960 en Brasil, como un brazo activo y “laico” (en el sentido de no-monástico) del Opus Dei, y en general muy bien respaldado por los sectores más conservadores del Vaticano (para mayor información, visite en la web: http://es.wikipedia.org/wiki/Tradici%C3%B3n,_Familia_y_Propiedad ), sobre todo por su ideología expresamente contrarrevolucionaria, anticomunista y pro-capitalista. Su nombre se debe a la intención de oponerse totalmente a la tesis de Engels sobre El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, pues para los TFP los principios y valores de la barbarie que señala Engels en su libro (fundamental del comunismo) son más bien las bases de la sociedad que ellos defienden, en donde la conservación de la tradición religiosa, la herencia familiar de la riqueza acumulada, y la propiedad privada (entendida como acumulación de riqueza también) como fin último de la realización del hombre en la sociedad, son lo más importante para la vida, y ello pasa por encima de cualquier teoría de lucha de clases. Por supuesto que las diferencias teóricas no eran sino la excusa perfecta para frenar la influencia de la Unión Soviética en los países occidentales, sobre todo en Latinoamérica. Así pues, entendemos que la TFP fue sólo una pieza más dentro del ajedrez de la Guerra Fría. (Para más información sobre la doctrina de la TFP-Venezuela, que se conoció también como “La Resistencia”, revise estos enlaces: http://www.pliniocorreadeoliveira.info/ES_19861204_ResistenciayTFPdeclaradasinocentes.htm , y http://www.pliniocorreadeoliveira.info/GestaES_0205Venezuela.htm )
Con la derrota final del ideal de comunidad de naciones de la Unión Soviética, en 1991, la TFP entra en una etapa estacionaria, subterránea, sumamente alejada de lo mediático. Pero ya, desde los años ’70, algunas facciones del neonazismo europeo y norteamericano, todos bajo la doctrina de los Cabezas Rapadas, se habían identificado con el ideal de la TFP, principalmente en Estados Unidos y en Inglaterra. Existieron alianzas bajo la fachada de movimientos juveniles urbanos que funcionaban como fuerzas de choque contra otros movimientos juveniles urbanos de influencia afrodescendiente. A su vez, por vía de los grupos anarquistas, representados principalmente en la música underground, nacía a finales de esa misma década una fuerte división entre anarquistas neoliberales de filiación nacional-socialistas neonazi que utilizaron la moda punk para expresarse (su música, sus revistas, su vestimenta) y por otro lado los anarquistas libertarios de filiación estrictamente filosófica antirracista, que modificaron la moda punk y se comenzaron a alimentar del pensamiento libertario latinoamericano, del cual se dejaron influenciar principalmente por lo que les era idiomáticamente más cercano: Jamaica y su filosofía rastafari. En 1980, estos movimientos punk-reaggae angloparlantes crearon la tendencia internacional R.A.R., (rock anti racista), mientras los punk-ska angloparlantes también crearon la tendencia R.A.C. (rock anti comunista) (para mayor información visite el sitio: http://www.nucleosoa.org/Aquelarre/textos/Alboroto/MusicaAlboroto/MusicaSignificadosPoliticos.htm ). Es el mismo año en que la conocida banda de rock inglés Pink Floyd saca el famoso disco The Wall (El muro), que da pie a su película homónima en 1982. No se sabe si la coincidencia fue premeditada o no, pero lo cierto es que The Wall, por su fuerte satanización del comunismo soviético, se convirtió en un himno anticomunista para los “rockeros anticomunistas”, y es en su seno que nacen entonces, herederos de los primeros skinheads, los hammerskins (cabezas rapadas de martillo). El nombre de “Cabezas de martillo” se lo colocaron a propósito del logotipo con que en el filme The Wall se caricaturiza al gobierno socialista soviético (recordemos el logotipo del comunismo: la hoz y el martillo) como un dictador que, por un lado enloquece, y por el otro lado es animado burlescamente como un monstruo cabeza de martillo que avanza sobre el mundo, dominándolo. En el filme hay un emblema que tiene dos martillos cruzados, y ese mismo es el logotipo de los hammerskins (consulte también estas páginas: http://www.nuevorden.net/s_06.html , http://www.hammerskins.net/  , además chequee también http://www.start.umd.edu/start/data_collections/tops/terrorist_organization_profile.asp?id=3483  .
Ahora bien, dentro del Hammerskin surge un subgrupo, también de alcance internacional, llamado Blood & Honour, que se diferencia en primera instancia en que abandonan la escena musical para simplemente ser agitadores con mayor actividad política que los simples “skins”, incluso algunos reciben apoyo monetario de los partidos de derecha del mundo. También se sabe de sus tendencias paramilitaristas (por lo cual tiene código internacional de grupo terrorista) y economicistas (revisar: http://es.wikipedia.org/wiki/Blood_%26_Honour –y confrontar fechas sospechosamente erróneas del juicio colocadas al final del artículo con la información siguiente en este texto-), y allí volvemos al principio. ¿Qué tiene que ver Leopoldo López y su partido Voluntad Popular con este grupo terrorista o secta cristiana racista? Es menester hablar del caso que sucedió en España en julio de 2009, cuando los tribunales por primera vez ordenan desarticular una organización neonazi en ese país. Era la Hammerskin Blood & Honour capítulo España. El caso fue descubierto por un periodista que infiltró, encubierto, las filas de este movimiento pro-hitleriano y franquista, contó todo a la policía y además publicó bajo el seudónimo (para protegerse) de Antonio Salas, el libro Diario de un skin. Un topo en el movimiento neonazi español (consultar: http://profesordeeso.blogspot.com/2009/08/los-tribunales-disuelven-por-primera.html y las páginas citadas por esta fuente de fecha inalterable por tratarse de un blog). Ahora bien, digo que la fecha en Wikipedia es sospechosamente errónea porque 2009 es el mismo año en que Leopoldo López funda aquí en Venezuela el Movimiento Voluntad Popular, convertido en partido político al año siguiente. El suceso de España es del mes de julio, la fundación del MVP es de diciembre de 2009. Pero cabe destacar que mucho antes, ese mismo año, en febrero se sospecha que Leopoldo López es uno de los autores intelectuales del ataque a la Sinagoga de Caracas (ver: http://www.aporrea.org/oposicion/a71548.html ) hecho profundamente neonazi, y conveniente para reforzar el discurso antichavista internacional.

Famosa foto de 2002, cuando participó en las acciones vandálicas del golpe de estado contra Chávez el 11 de abril

El año 2009 es también el de nacimiento de su hija, en septiembre, por lo cual Leopoldo López no figura mucho en los medios por esos días, salvo precisamente para mostrar a su hija por Twitter. Este “bajo perfil” es así hasta, precisamente, diciembre, cuando funda el MVP. Llama la atención pues, que justo pocos meses después de que es desmantelada esta agrupación fanática racista en España, López, de quien conocemos su filiación con el franquismo español, funde aquí un movimiento que toma como logotipo una de las puntas de la estrella de los Hammerskin Blood & Honour. Más recientemente vimos como Voluntad Popular, convertido en partido político desde 2010, fue uno de los que apoyó la candidatura de Henrique Capriles Radonksy tanto para Presidente como para Gobernador, no sin ciertas diferencias más o menos ventiladas entre las fuerzas opositoras venezolanas. ¿Será esta la “agenda oculta” o el “plan propio” de Leopoldo López al cual algunos de los mismos dirigentes de la oposición se han referido? Todo parece indicar que Leopoldo López sigue aún con las ideas contrarrevolucionarias, extremoderechistas y ultraconservadoras que tiene desde la TFP, pasado luego por una ideología Hammerskin racista y nacional-socialista muy emparentada con la TFP, hasta llegar a las ideas de dominación política y económica de Blood & Honour. Esto explicaría las razones por las cuales sectores de ultraderecha del este de Caracas, territorio dominado ideológicamente por estos llamados Chacao Boys (en alusión a los economistas neoliberales “Chicago Boys”) han pregonado en algunas ocasiones ideas hitlerianas. Igualmente, hemos visto últimamente el resurgimiento de movimientos neonazis en Europa, lo cual tiene una estrecha relación con el pasado de la Juventud Hitleriana de Joseph Ratzinger “Benedicto XVI” (lea: http://www.taringa.net/posts/info/1957010/Ratzinger_-un-papa-aleman-_y-nazi_.html ) y la cercanía del Vaticano con estos grupos ultraconservadores.
Seguramente sus partidarios no conocen el origen del logotipo
Aún faltan muchas piezas por armar, sin duda, pero es obvio que el rol de Leopoldo López en la política venezolana dista mucho de ser claro y sincero, sobre todo al evidenciar el “asombroso parecido” entre los dos logotipos que dan pie a esta breve investigación, que a su vez debería dar pie a una más profunda.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Bob Dylan no está allí

Comentario sobre el filme I’m not there de Todd Haynes


Christian Bale, Cate Blanchet, Marcus Carl Franklin, Richard Gere, Heath Ledger y Ben Whishaw dan accionar todos a un mismo personaje: Robert Allen Zimmerman, es decir, Bob Dylan. Pero es que también, en la película, Bob Dylan es a la vez Arthur Rimbaud, Woody Guthrie, Jack Rollins, casi Allen Ginsberg y hasta un “Billy the Kid” redimido. I’m not there, película dirigida magistralmente por Todd Haynes, comienza y termina mostrando escenas mortuorias en las que un imaginario Bob Dylan yace (prófugo, profeta, poeta) rememorando el accidente en motocicleta que el músico sufriera en 1968, y atraviesa un simbólico túnel que conduce a la calle donde están juntos todos los explotados por la desigualdad social: la clase trabajadora, los afrodescendientes, los indigentes, los artistas y los travestis. Luego vemos al joven onceañero Woody Guthrie (el niño actor Marcus Franklin), precoz y accidentado, en realidad precursor de la canción popular negra de protesta (el estuche de su guitarra reza “esta máquina mata facistas”) quien es una gran influencia para el trovador Bob Dylan. Allí aparece en persona el cantante Richie Havens (lo recordamos de Woodstock por su canción Freedom) como el viejo Arvin, cantando junto con el personaje de Guthrie. Así aparece también, desaliñado y somnoliento, enfrentando un extraño interrogatorio, el poeta maldito y simbolista Arthur Rimbaud (actuado por Ben Whishaw). I’m not there se convierte incluso en una especie de documental ficcionado sobre la historia de la música de protesta estadounidense, en el cual destaca Jack Rollins, el “trovador de la consciencia” (personificado por Christian Bale). Asímismo El actor Robbie Clark (actuado por Heath Ledger) y su esposa también se hacen presentes en la historia, mostrando el impacto de la guerra de Vietnam en la sociedad a todos los niveles, y bajo el mismo concepto vemos igualmente a William “Billy the Kid” (interpretado por Richard Gere) sufriendo los conflictos sociales generados por el guerrerismo de su gobierno, y hasta a su perro Henry lo pierde. Así, el filme va superponiendo diferentes tramas cuya única conexión metafórica es la relación que guardan los sucesos histórico-ficcionados con la vida y obra de Bob Dylan, quien en la ficción es llamado Jude Quinn y al cual la actriz Cate Blanchett personifica con desbordante talento actoral. Un discurso cinematográfico nada común, sin ninguna linealidad anticuada, sin seguir lógica, pero mostrando de todas maneras la historia de una artista que abandona los tradicionalismos y hace de su música vanguardia difícil e invalorable, más que música de protesta, poesía ácida de la mano de la generación beat y su Allen Ginsberg.


(Publicado originalmente en ¿al vacío...? Número 15, febrero de 2010)

martes, 6 de noviembre de 2012

Están invitados... (los que vivan cerca, claro)

¿Quieres que el mundo cambie? Empieza por tu comunidad. Esto me dije a mí mismo... Les propongo a todos los escritores de Venezuela esta idea: "Mi comunidad sí lee", sólo basta con que dispongamos una hora semanal y ayudemos a la sociedad a crecer.



domingo, 4 de noviembre de 2012

“Aquella palabra que puede encender o apagar otro fuego”



Brevísima nota sobre el libro Pirografías del poeta ecuatoriano César Eduardo Carrión

Por Isaac Morales Fernández


     Poesía escrita a la luz de la vela. Esto es lo primero que pienso al cerrar la última página de este excelente poemario, que queda prácticamente pirograbado a la corteza de la memoria. Pero Pirografías (Editorial Gescultura, Colección “La Lira de Orfeo”, Quito, 2008) no es la luz que nace de las sombras, ni el fénix, ni la vela nocturna (“Aunque hablen de la luz, la sombra cierne mis palabras”), sino tal vez el juego de sombras a la luz de la vela. Se considera que las primeras pirografías (escritura a base de fuego) fueron las que realizaba el hombre de la Edad de Piedra al acercar pequeñas antorchas a las paredes de las cavernas para grabar alguna imagen, algún mensaje, alguna cosmogonía. Entonces, ya el fuego no guardaba ningún secreto prometeico para el hombre.

     En las Pirografías de Carrión, desde el primer verso ya se condensa todo el poemario: “busco la piedra en el claro del bosque”. Se destaca lo seco, mustio y muerto que revive como energía pura en medio de la luz vital: “la piedra / adquiere la figura de otro pájaro”. Más aún, la madera seca y muerta es la que produce el fuego: “El bosque ya es leña entregada al vacío”. Y, por supuesto, este vacío es energético, fértil; pero también es caldo original, materia primigenia, orden a partir del caos.

     Pero también Pirografías se parece a una persiana que se abre y se cierra, vista desde la oscuridad del bosque, tal y como lo que somos: un animal que acecha. O tal vez al vuelo del ave que hace juguetear a los rayos del sol, y bajo ese tenue y errático juego de luces y sombras, todo se pudre, pero no para morir, sino para fermentar y transformarse en algo nuevo:

     Entre miles de caminos que atraviesan este bosque
                                                 prefiero este sendero
     perdido en la enramada
     (…)
     Encuentro mi silueta entre las ramas
     mutilada por la sombra de los árboles

     Vemos todo desde el suelo del bosque. Vemos las altas ramas y las aves haciendo sombras chinescas, formas deformadas (de nuevo la piedra que figura ser pájaro), erráticas, tal vez terroríficas, seguramente inquietantes. Vemos todo con el asombro que lo vería un niño abandonado en medio de la hojarasca húmeda sobre el detritus de los suelos. ¿Quién no ha entrado jamás a una edificación abandonada, convertida en escondite de aves, reptiles e insectos, y con cintas solares que más que iluminar, agudizan la oscuridad de allá donde no llegan? Así se ven las cosas cuando el hombre no coloca su deslumbrante y enceguecedora mano encima. La sensibilidad pone a prueba a la razón.

     Se trata, pues, de una visión muy primigenia, tan primordial como el hombre de piedra pirograbando la caverna en eso que llaman con simpático lugarcomún “los albores de la humanidad”. Así, leyendo este libro volvemos a ser el homo sapiens en ciernes, protosocial, en armonía con una naturaleza inhóspita a la cual era necesario respetar y temer (rendir culto) para sobrevivir. Yo leo Pirografías asombrado como un bebé en eterna y penosa habituación a la luz del día, con los párpados adoloridos:

     Hablo de la sombra que produce el haz de luz
     y no del haz de luz,
     porque verlo me deslumbra

     Es, en síntesis, el claroscuro de la vida, acaso el principio omnipotente del yin y el yang, la base dicotómica de la creación universal, la búsqueda del equilibrio entre el blanco y el negro, el punto de unión absoluta entre el fuego y la piedra (o la madera, o la piel).

     Pero aún me queda una cosa más por decir. Para mí ha sido imposible no dejar de pensar, mientras avanzaba en la lectura de Pirografías, en una fotografía (¡vaya otra arte gráfica que precisamente tiene mucho que decir sobre la sombra y la luz!) del fotógrafo venezolano Geczaín Tovar Andueza, de la muestra La persistencia en el blanco y negro, Serie Rural, presentada durante la 8va exposición del Centro Nacional de la Fotografía de Venezuela, entre abril y mayo de 2006. Tentáculos solares pirograbando las estancias lúgubres, acentuando irónicamente las oscuridades, todo visto por ojo asombrado desde la sombra. Con esto termino:


sábado, 20 de octubre de 2012

"Obra teatral de bolsillo"

Mi amiga Ana Teresa Carmona, cultora y docente de larga trayectoria, además de egresada de la Misión Cultura, me planteó anoche luego de un intento fallido de formación de círculo de lectura en nuestra comunidad de la urbanización Luis Tovar, que el término que ella usa para mis obras de teatro breves, específicamente refiriéndose a una titulada El muelle solitario, monólogo femenino que ella ha llevado y adaptado a escena muchas veces sin mi permiso (lo cual me parece buenísimo, en serio), que estas son "obras de bolsillo". Este término me gustó mucho, sobre todo porque colinda con la idea de "libro de bolsillo" que tienen muchas editoriales hoy en día. Las "cosas de bolsillo" en general son, más que una moda, un resultado natural de los desarrollos tecnológicos de hoy en día y que transversalizan todo el quehacer humano. Todo intenta adaptarse a una vida que a veces se vive muy rápido, es cierto, y uno debería tratar de no vivir tan rápido, sino con la pausa que amerita el pensamiento. Sin embargo, el término "obra de bolsillo" me gustó mucho, en primer lugar porque no lo había visto desde ese punto de vista, y es que el hecho que sea de bolsillo implica que el actor puede representar esa obra en donde sea, con los elementos que tenga a mano, y puede llevar lo que necesite para representarla, tal vez no en el bolsillo del pantalón (no hay que ser literales), pero sí en un pequeño bolso. Esa es la explicación de Ana T., la cual a mí me convenció del todo e inmediatamente.
En este mismo orden de ideas, la literatura de bolsillo podría ser un tema para profundizar y teorizar, pensando en las corrientes estéticas de hoy. La propuesta del "espacio vacío" de Peter Brook que siempre ha sido mi favorita para el teatro es un tipo de teatro "de bolsillo". El auge del microcuento (que por acá por los Valles del Tuy gusta mucho a los escritores de mi generación y la que nos sigue), así como las microcrónicas, y en general esos géneros "micro" (así como a cierto tipo de aforismos un poco extensos, digamos de unas diez líneas, yo tiendo a llamarles "microensayos") merecen especial atención.

En cuanto a mi obra El muelle solitario en otra oportunidad la pondré acá en mi blog, pues la escribí entre 2002 y 2003, entre otras cosas, para burlarme del "microdictador" Carmona Estanga, a quien, precisamente muy a tema, se llama burlescamente "Alias El Breve" (pues su dictadura fue de sólo 46 horas), y hay personas que creen que con la obra me estoy metiendo con Chávez. La verdad es que, principalmente, El muelle solitario es un experimento con la idea del "microescenario", pues toda la obra transcurre sobre una silla (40 centímetros cuadrados de escenario, más o menos). La razón por la que no coloco la obra aquí ahorita es porque no la tengo transcrita, es un archivo que perdí hace tiempo y sólo tengo el físico del texto. Más adelante será que me dedique a eso...
Mi amiga Ana Teresa Carmona presenta en la FILVEN 2009 de Santa Teresa del Tuy mi monólogo "El muelle solitario", en la Plaza Bolívar. ¡Siempre gracias, AnaT.! (Disculpen la pésima calidad de la foto)